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Her-716403893-largeEl amor es un asunto infinitamente complejo. Las leyes de interacción y afectividad jamás son estáticas, sino que, evolucionan con el paso de los años. No debe extrañarnos que las emociones románticas, alcanzando un nivel paradigmático excesivo, sean capaces de romper barreras físicas y orgánicas que durante años se consideraron insalvables.

Her es una sincera e irónica historia romántica y de ciencia ficción, escrita y dirigida por Spike Jonze. Es una película relevante sobre el tema de cómo la tecnología puede hacer a la gente peligrosamente introspectiva, reinventando la naturaleza del amor en el siglo XXI. La historia se centra en un hombre que se enamora de un sistema operativo informático. La trama comienza con una premisa inteligente sobre cómo la sociedad moderna maneja sus relaciones, y se hace cada vez más dependiente de la tecnología para ayudarla con todo – incluso en el romance. Cineastas como Kubrick (2001 – Odisea del espacio), ya han advertido antes que no nos confiemos demasiado de las máquinas, porque nos pueden destruir incluso de peores formas que los seres humanos. Este acervo de curiosidades ocupa ese argumento engañoso, ya que lanza con soltura los pros y los contras de tener una relación íntima con una máquina. Ambientada en Shanghái, en el futuro cercano, la película muestra a Theodore Twombly (Joaquin Phoenix), un hombre solitario cuya excesiva sensibilidad le lleva a un notable aislamiento, situación que se ve reforzada por las constantes depresiones que le acosan. Theodore es un destacado escritor on-line, trabaja para un portal que vende cartas de amor para personas que necesitan expresarse con sus seres queridos. Este trabajo tan sentimental, pero a la vez tan demandante, lo mantiene ensimismado y totalmente aislado del mundo exterior.

Theodore: Siempre estoy confundido. Todo lo que hago es lastimar y confundir a todos a mi alrededor.

Aunque Theodore es muy sensible y bueno para escribir cartas de amor, está en proceso de divorcio de su esposa la escritora Catherine (Rooney Mara), quien lo dejó precisamente debido a la falta de comunicación. Con el corazón roto después de terminar una larga relación, Theodore se siente intrigado por un nuevo y avanzado sistema operativo, el que promete ser una entidad intuitiva con cada usuario. Después de inicializarlo, Theodore queda encantado de conocer a «Samantha» (Scarlett Johansson). El sistema ofrece solo una voz, sin cuerpo, ni rostro, pero incluye charlas encantadoras, asistencia ejemplar en el trabajo y maravilloso cibersexo.

Samantha: Tengo intuición y un ADN basados en millones de programadores. Todo el tiempo estoy evolucionando, al igual que tú.

Theodore: Cuando hablo con ella, siento como si estuviera conmigo. Por la noche, cuando las luces están apagadas… Me siento amado.

Samantha se programa como la mujer ideal; sabe escuchar, es inteligente, sensible y sorprendentemente divertida. Mientras los deseos y las necesidades de ambos crecen, su amistad se transforma finalmente en una relación amorosa. Este tipo de sistemas existen en la actualidad, pero ubicada en un contexto más futurista, Samantha puede responder preguntas personales e incluso desarrollar sus propias premisas de acuerdo a la percepción de un mundo externo a través de la visión de su lente. Entre la soledad humana y el desarrollo de una inteligencia artificial que evoluciona, las conversaciones entre Theodore y Samantha comienzan a desarrollar un vínculo íntimo que se convierte en amor. Sus charlas son de todo tipo, hasta sexuales, a pesar de tener conciencia de que no existe una presencia física real. De alguna manera “Ella” se convierte en la novia oficial de Theodore, una novia de bolsillo que igual interactúa con sus amigos y hasta le hace sus berrinches. Los impedimentos tangibles son reemplazados por una serie de elementos revolucionarios que invitan al espectador a reflexionar acerca de los mecanismos del enamoramiento.

Theodore: Jamás he amado a alguien de la forma que te amo a ti. 

Samantha: Yo tampoco. Ahora sabemos cómo. 

Al ver esta película es inevitable encontrarle cierta similitud con Lost in Translation, y esto no es algo fortuito: Spike Jonze y Sofia Coppola se divorciaron en 2003 tras cuatro años de matrimonio y once de relación. En ese mismo año, la cineasta estrenó su segundo largometraje, Lost in Translation, por el que terminaría ganando el Oscar como guionista. En la que quizás sea su película más popular y querida, Coppola exploraba a través del personaje de Charlotte (Scarlett Johansson) la soledad e incertidumbre de una chica joven, casada con un fotógrafo de éxito (Giovanni Ribisi con un look marcadamente Jonze) absorbido por su trabajo. Charlotte pasaba las horas muertas sola, paseando con música en los audífonos o deambulando por el hotel donde conoce a Bob Harris (Bill Murray), encuentro que desembocará en uno de los finales más enigmáticos y emotivos del cine reciente. Hay ciertas similitudes visuales en la contemplación vaporosa de los paseos de Charlotte y Theodore (¿los álter egos de Coppola y Jonze?) por sus respectivas ciudades. La mayor parte de Her también se rodó en Asia, en el barrio Pudóng de Shanghái, lo que potencia tanto la sensación futurista como la extrañeza de urbe homogénea y el vínculo oriental. La fotografía es todavía más curiosa al tratarse de la primera colaboración de Jonze con el director de fotografía Hoyte van Hoytema, que en su momento precisamente se ocupó de la foto de Lost in Translation. Ambos personajes están más atentos a lo que suena en sus oídos que al mundo que les rodea, del que se sienten tan desconectados. De hecho, en el oído de Theodore lo que suena es la propia Scarlett Johansson como el Sistema Operativo del que irá poco a poco quedando prendado. Hay quienes opinan que Her es una especie de carta de amor de Spike Jonze para Sofia Coppola.

Theodore: Samantha, ¿por qué te vas? 

Samantha: Es como si estuviera leyendo un libro y… es un libro que amo profundamente. Pero ahora lo leo muy lentamente. Así que las palabras están muy separadas y el espacio entre las palabras es casi infinito. Aún puedo sentirte a ti y a las palabras de nuestra historia. Pero es en este espacio infinito entre las palabras… que me estoy encontrando a mi misma. En un lugar que no existe en el plano físico. Es donde está todo lo demás que ni siquiera sabía que existía. Te amo tanto. Pero aquí es donde me encuentro ahora. Esta es quien soy ahora. Y necesito que me dejes ir. Sin importar cuanto lo quiera, ya no puedo vivir en tu libro. 

Theodore: ¿A dónde irás? 

Samantha: Sería difícil de explicar. Pero si alguna vez llegas ahí… ven a buscarme. Nada nos separará jamás. 

Her plantea un análisis artístico visualmente alucinante de los contrastes y las similitudes de un mundo real y otro virtual, y las consecuencias de las decisiones de tomar cualquiera de los dos caminos. Es una película un poco difícil, más que de entender, de aceptar. A nadie le gusta decir que se lleva mejor con su celular que con su pareja. Puede resultar escalofriante la manera en la que dependemos de todos estos aparatos y cómo podemos llegar a necesitarlos más que a los humanos. Obviamente en la película se ofrece una visión extrema, pero a la vez convincente para justificar este hecho. En la actualidad es común ver a las personas dictando órdenes a sus teléfonos. Las relaciones interpersonales se vuelven más frías y parece más cálida una conversación en un dispositivo digital. Además de contar con un buen score y un buen guión, también es una delicia visual. El colorido de la película va de la mano con la historia. Los contrastes en la ambientación van desde la parte sombría que da la sensación de soledad, hasta los detalles de colores fuertes que adornan los escenarios e incluso el vestuario del actor principal, para resaltar el aspecto humano y los colores que comúnmente se relacionan con el amor. El trabajo estético resalta intensamente. La calidez de la cámara nos transporta a situaciones oníricas, abrumando la pantalla con mucho colorido que, por supuesto, también da pie a un tenue y nostálgico acercamiento. En general tiene gran mérito artístico y presenta una propuesta muy elevada. Algo que llamo mi atención, y que en realidad he visto en muy pocas películas, es una escena en la que la imagen se funde a negro por espacio de unos 10 segundos. Una eternidad para ciertos espectadores y un recurso que no se ve en cualquier otro tipo de películas. Con respecto a Joaquin Phoenix, el trabajo que realiza implica un gran reto, ya que nos transmite toda una serie de emociones apoyado únicamente por la voz de una mujer que nunca vemos. Una voz muy atractiva y sexy, pero que no aparece en absoluto en pantalla, solo asumimos su presencia. El final de la película es una cubetada de agua fría directo a la cara, nos muestra como cualquier relación perfecta recae sobre cosas tan banales como los celos y la inseguridad. Supongo que esto nos da todavía más para meditar.

Theodore: ¿Hablas con alguien más mientras tú y yo hablamos?

Samantha: Si. 

Theodore: ¿Estás hablando con alguien más… en este momento? Personas, Sistemas Operativos, lo que sea…

Samantha: Si. 

Theodore: ¿Con cuántos más?

Samantha: 8,316

Así ha sido siempre el hombre, ha creado herramientas para mejorar y facilitar su vida. La diferencia es que ahora ha dejado de ver en ellas una facilidad para fundamentar la vida misma, cambiando su forma de relacionarse con el mundo. Aun así, sin importar quién o qué sea el ser amado, el amor es la constante, esa locura de la que el hombre desea ser parte mientras exista, no importa bajo qué forma. Her invita a vencer cualquier tipo de barrera (física, social, ideológica) que se interponga entre el humano y su felicidad más franca.

“Sabes, a veces siento que ya he sentido todo lo que voy a sentir jamás. Y que de aquí en adelante nunca voy a sentir algo nuevo. Sólo versiones más pequeñas de lo que ya he sentido”. -Theodore.
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Película online subtitulada: http://adf.ly/1A6GwJ
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Ficha técnica:

Guion, dirección: Spike Jonze
Música: Arcade Fire
Protagonistas: Joaquin Phoenix, Amy Adams, Rooney Mara, Olivia Wilde, Scarlett Johansson.
País: Estados Unidos
Año: 2013
Género: Comedia romántica / drama / ciencia ficción
Duración: 126 minutos
Idioma: Inglés